La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) vive horas de incertidumbre tras la sorpresiva renuncia de Paolo Maldini como director técnico y de su asesor Leonardo, apenas unos días después de haber asumido sus cargos para liderar la reconstrucción del combinado nacional.
La decisión de ambos dirigentes estuvo motivada por el desacuerdo con el presidente de la FIGC, Giovanni Malagò, quien bloqueó la propuesta de nombrar a Andrea Pirlo como nuevo entrenador de la selección en sustitución de Gennaro Gattuso. Maldini y Leonardo defendían la llegada del exmediocampista como una pieza clave para iniciar una nueva etapa en el fútbol italiano.
No obstante, la directiva decidió descartar la operación debido a los vínculos comerciales de Pirlo con una casa de apuestas rusa, una situación que generó diferencias irreconciliables entre las partes y terminó con la dimisión de los responsables del proyecto.
La salida de Maldini y Leonardo representa un duro revés para los planes de renovación de la selección italiana, que continúa buscando recuperar su prestigio internacional tras quedar fuera de las últimas ediciones de la Copa del Mundo. La FIGC deberá ahora redefinir su estrategia para encaminar el futuro de la «Azzurra».

