Arabia Saudita informó este lunes que logró interceptar una serie de drones lanzados desde Yemen e Irak, los cuales tenían como objetivo infraestructura petrolera y otros puntos estratégicos del país, en un nuevo episodio que eleva la tensión en Medio Oriente.
El Ministerio de Defensa saudí confirmó que sus sistemas de defensa aérea destruyeron varios aparatos no tripulados antes de que alcanzaran objetivos ubicados en Riad y la Región Occidental del reino.
La ofensiva desde Yemen fue reivindicada por el portavoz militar de los rebeldes hutíes, Yahya Sari, quien afirmó que los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones relacionadas con el suministro y transporte de petróleo entre el este de Arabia Saudita y la ciudad costera de Yanbu, a orillas del mar Rojo.
Según Sari, la operación fue ejecutada en respuesta a lo que calificó como incursiones de drones saudíes en el espacio aéreo yemení.
De forma paralela, milicias proiraníes con presencia en Irak lanzaron una segunda oleada de drones contra instalaciones petroleras saudíes, de acuerdo con las autoridades del reino.
Tras los ataques, el Ministerio de Defensa de Arabia Saudita condenó las acciones, las calificó como “ataques terroristas” y solicitó al Gobierno de Irak adoptar las medidas necesarias para evitar que su territorio sea utilizado para lanzar operaciones contra el reino.

